Lasagna de Verduras con salsa de Perrichicos

No os ha pasado nunca que abres la nevera
y te encuentras con varias cosas por ahí bailando y sin saber qué hacer con
ellas y además a puntito de estropearse. Pues eso me pasó a mí el otro día,
tenía el cajón de la verdura lleno de restos que por sí solos no valen para
nada pero juntos hacen una buena ración. Lo cocinas, lo mezclas y a comer. Para
estos menesteres yo uso mucho la pasta que lo admite todo, o casi todo. Lasagna
en este caso que además compré un día fresca y como el resto estaba a punto de
caducar.
Estos han sido
mis elementos:
2 zanahorias
1 pimiento verde
1/2 pimiento rojo
2 cebollas rojas
1 chalota
1 puerro
1 calabacín
mediano
200ml de nata evaporada
100ml de salsa
de tomate
4 láminas de
lasagna
5 lonchas de queso
cheddar
queso rallado
Para la salsa:
150gr de
perrichicos
100ml de reducción
de caldo de carne
1 cucharada de
harina
Pedro Ximenez
brandy
Picamos la verdura
en juliana. Añadimos sal y ponemos a rehogar 20 minutos, siempre vigilando que
no se nos seque el fondo, pasado este tiempo subimos el fuego para añadir un
chorro de brandy y que se evapore al alcohol. Pimentamos.
Mientras habremos
picado el calabacín, también en juliana, salamos y rehogamos unos 40 minutos a
fuego bajo, queremos que nos quede una especie de puré de calabacín que luego
mezclaremos con las verduras ya hechas. Ligamos todo junto ya unos minutos. Por
último agregamos la nata y dejamos a fuego bajo 5 minutos.
Con esto ya
tenemos el relleno.

Para la salsa,
picaremos los perrichicos y salteamos unos minutos a fuego alto con sal,
agregamos un chorro de Pedro Ximenez -no os paséis que es un vino
dulce-. Incorporamos la harina que nos ayudará a espesar un poco la salsa.
Añadimos la reducción de caldo -al reducir el caldo yo le añadí un
chorrito de soja, así que cuidadín con la sal-, dejamos cocer 5
minutos. Ya está.
Para montar el
plato, lámina de lasagna, relleno, loncha de queso, lamina de lasagna. Yo hice
tres capas.
En la última capa
cubrimos con una mezcla del tomate con el queso rallado.
Horneamos 20
minutos a 180º.
Presentamos el
plato napando con la salsa de perrichicos y directo al buche.

Sandwich de Queso

Una vez
más fácil fácil para que vamos a ¡complicarnos la vida! Rico y
rápido, sólo apto para queseros.
Hace tiempo viendo
Crónicas Carnívoras” un programas de esos de Discovery o un canal similar.
El caso es que Adam Richman, el presentador, recorre USA visitando los
restaurantes más típicos de la ciudad en la que se encuentra y
después se enfrenta a algún tipo de reto relacionado con la comida…basura
bocadillos de esos de carne a la brasa que chorrean salsa por todos sus
costados, mientras a mí se me cae la baba, porque, será basura para nuestro
organismo pero ¡jo, qué bien sabe! el caso es que un día se enfrentó a un reto
especialmente difícil un enorme sandwich de un motón de quesos no
sólo difícil de comer porque a medida que el queso se enfriaba el
sandwich se endurecía, sino por su enorme tamaño, acompañado además de
guarnición de patatas, ¡terribleeee!
Un ejemplo de lo que se puede llegar a comer.
Hoy os traigo mi
versión, un poco más ligera.
Siempre tengo varios tipos de queso diferente en la
nevera pero aquél día tenía más aún, para muestra un botón.

Necesitáis un pan
de molde de rebanada gruesa, yo use Bimbo tostadas pero un pan de molde tipo
rústico también podría valer.
Mantequilla a
temperatura ambiente para poder untar bien el pan sin estropearlo.
El mío tiene dos
pisos para distribuir bien el queso.
Una vez colocado a la sartén por los dos
lados a fuego bajo para que se tueste el pan despacito y se vaya deshaciendo el
queso, si le metéis mucha caña al fuego el pan se calcinará y el no
damos tiempo al queso a coger temperatura, lo mejor, todo fuera de la nevera un
rato antes.
Este es el resultado, con una cervecita y a palo seco que con guarniciones el sandwich no se comería.

Perrichicos

Bueno por fin volvemos
con comida, ¡siiiii! de la de verdad. Habréis observado
que últimamente no he traído una receta al punto y como todo, tiene una razón,
llevo 15 días sin mi cutre-cámara, que me la dejé en el pueblín, aish… la cámara
dichosa con las imágenes además recién sacaditas del campo para llevároslas a
vuestros hogares. He de decir que este fin de semana hemos repetido y os traigo
más aún.

A pesar de que
tenía alguna que otra recetilla preparada para publicar cuando me he puesto a
rebuscar no he encontrado nada de gusto para ofreceros pero mi cámara ha vuelto
y mis fotos dentro de ella.

Por si no os
habéis dado cuenta la primavera ha llegado a nuestros hogares, en la red está
en todos los sitios y fuera de ella y sobretodo alejándonos de la ciudad, está
con todos sus colores. En definitiva, que ya han salido las setas
de primavera en algunas zonas llevan ya semanas disfrutando de esta afición,
nosotros empezamos ahora y no del todo porque se encuentra poco.
Me confieso
 super fan de las
setas, desde el champiñón, hasta…jo, no sé todas, me
gusta cogerlas,   hacerlas y comerlas y como buena setera no os
voy a contar dónde las cojo, sobretodo porque me llevan casi de la mano, el
caso es que entre tantas pistas y caminos pues, no ,no me oriento, pero a
ver quién es el guap@ que lo hace sino es a base de paseos y paseos.
Os contaré que
coger, coger cojo poco, yo acompaño, después les doy el toque final, cocino.
Esta vez toca perrichico o seta de primavera, este es el nombre común y no
vamos a entrar en tecnicismos.

Sobre cómo las
cocino, esta última vez hice un revuelto quedan genial, sobre cómo las
hago…para los que dicen que no hay que lavarlas, efectivamente, la seta esta prácticamente
agua y al pasarla por agua absorbe más aún. Esa es la teoría, la práctica es
que suelen estar bastante sucias y hombre, “revuelto
de perrichicos al aroma de la tierra de monte”
 pues no, aunque haya cada uno yo las
lavo lo menos posible, pero lo hago. Una vez en la sartén dependerá bastante
del fuego vamos a saltearlas de 3 a 5 minutos a fuego fuerte. Mi experiencia es
que en la vitro sueltan agua, yo la aparto y la reservo para otra cosa; con
inducción genial, es un fuego que tiene más fuerza y se hacen en un tris. Otro
truqui
es echarle la sal al final para que no suelten más agua, a partir de
esto, con ajetes, un chorrito de vino blanco…a mí la seta me gusta tal cual
para sacarle todo su sabor.
Vosotros diréis, de rechupete!!

EMPANADILLAS SUAVES DE RICOTA Y GORGONZOLA

Como habéis visto en los últimos días ha habido algunos cambios en el blog. Estoy buscando algo claro y simple que ayude a la navegación por el blog, sin perder ese toque de elegancia que busco, espero por el momento haberlo encontrado.

Hoy os traigo una receta fácil, fácil se puede preparar en un ratito, para cenar o como primer plato para comer.

INGREDIENTES:

16 obleas para empanadillas
queso ricota fresco
queso gorgonzola
salsa de tomate
ajo
orégano
sal
pimienta
acetite

Primero preparamos el tomate. Cortamos unos ajos en láminas que doraremos un poco en la sartén.

Añadimos la salsa de tomate, el orégano, y cocemos a fuego lento 30 minutos. Reservamos.

Yo lo que he hecho es pasar un poco las obleas por el rodillo de cocina para que la masa quede más fina. A continuación vamos rellenando con los dos quesos, al gusto.

Cerramos.

Y ponemos a cocer en agua abundante, hirviendo. Una vez que la empanadilla blanquee ya estarán hechos, unos 5 minutos a fuegos medio. Al cocerlas evitamos que absorva todo el aceite que cogerían si las freimos.
Ahora solo hay que emplatar.
Pimentamos la empanadillas y añadimos un chorrito de acetite de oliva virgen, acompañamos con la salsa de tomate y ¡a comer!, fácil, verdad, ya os lo dije.

ALITAS DE POLLO ESTILO SITO

La idea para esta receta me la ha dado mi suegro, Sito, y la base para ella son los morunos que nos hace para cenar cuando vamos al pueblo. El aprendió ha hacer los pinchos morunos cuando hizo la mili en Sidi Ifni y aunque dice que después de tantos años que han pasado ya, la receta tiene poco que ver con la original a nosotros nos encantan, bien picantitos, que al final te dejan la boca caliente, caliente.
He elegido alitas de pollo en vez de cordero porque las alitas quedan muy ricas en la sartén, sin embargo unos pinchos morunos sin unas buenas brasas, cosa que no tengo en casa, no son lo mismo. También he añadido unas cosas de mi cosecha, productos de uso habitual dentro de la cocina marroquí.
Aquí va.

INGREDIENTES:

6           alitas de pollo
1/2        cucharadita de ajo en polvo o muy picado
1/2        cucharadita de canela
1/2        cucharadita de pimentón dulce
1/2        cucharadita de pimentón picante
1           cucharadita de comino
pimienta
sal
colorante
un chorro de limón

Primero preparamos las alitas separándolas en tres partes, la parte de la punta se suele desechar aunque nosotros la comemos. Se limpian bien quitando los restos de plumas.
Mezclamos todas las especias en un bol, en este punto si no nos gusta el picante prescindiremos del pimentón picante y usaremos una cucharadita de pimentón dulce.

Cogemos una bolsa de las de zip e introducimos las alitas y las especias, masajeando bien para que éstas penetren bien en la carne. Por último a la nevera por lo menos un día para que la mezcla empape bien la carne.

Con una sartén antiadherente ponemos a freír las alitas el primer punto consiste en que se doren bien a fuego alto, primero por un lado y luego el otro, no hace falta estar meneándolas, ¡cuidado que no se chamusquen!

Para aprovechar los restos de especias que quedan en la bolsa echamos agua dentro de ella y ésta será la que vayamos añadiendo una vez estén doradas las alitas. A fuego medio y poco a poco a medida que lo vaya necesitando. De vez en cuando y ayudándonos con una cuchara cogeremos un poco del jugo de la sartén y regaremos con el las alitas.

El jugo en el fondo de la cazuela se irá caramelizando.
En mitad de la cocción, unos 20 minutos, damos la vueltas a las alitas. El tiempo de cocción serán unos 40 o 45 minutos dependiendo del tamaño del pollo.
Cuando esté hecho subimos el fuego, echamos un chorrito de limón, cocinamos unos segundos y a comer.

CANELONES DE ROPA VIEJA

Nada se tira, y menos la comida, esa debería de ser nuestra consigna y más en los tiempos que corren, así que en esto consiste la receta de hoy, en no tirar sino reciclar.
Supongo que más de una vez os habrá pasado que cuando hacéis caldo o algún tipo de legumbre os sobra la carne que usáis para ello, a mi personalmente, la gallina, que no hay forma, se me hace una pelota en la boca que no va, ni pa lante, ni pa trás. Que ni tan siquiera en croquetas a pesar de que me encantan.
Lo que suelo hacer es reservar el zacarrón, la carne del hueso del jamón y la gallina. Una vez hago el caldo, lo desmenuzo y lo congelo tal cual esperando la ocasión.
En esta receta quiero versionar la típica carne con tomate que hacemos con el cocido.
INGREDIENTES
500gr     de sobras
1            cebolla
2            dientes de ajo
2            zanahorias
500ml    leche
2            cucharadas de harina
pimiento asado
pimienta
vino blanco
salsa de tomate
bechamel para napar
canelones precocidos

Ponemos a rehogar la verdura junto con el ajo y echamos un poco de sal. Respecto a la verdura, ya que tenemos un plato de sobras podemos recurrir a esos trozos que nos van sobrando en la nevera, medio puerro por aquí, unos champis por allí, todo bien picadito y a la sartén.
Hay que tener en cuenta que la verdura no se quede seca porque se agarrará, para evitar esto si vemos que el fondo de la cazuela se seca hay varias opciones, más aceite, vino o agua. Yo prefiero el agua, de esta manera el plato nos quedará con mucha menos grasa.
El día anterior habremos sacado las sobras del congelador. Una vez descongeladas,mientras se hace la verdura las picamos con la picadora, a falta de ésta, bueno es el cuchillo y un poco de paciencia, el relleno queda más fino si lo picamos todo bien.

También ponemos a preparar las láminas de canelones, yo he elegido unas que vienen ya precocidas, es mucho más rápido y menos engorroso, sólo hay que ponerlas un rato en agua caliente, según te indica el fabricante.

Cuando tenemos la verdura en el punto deseado añadimos la carne y el vino blanco, dejamos que se evapore un poco el alcohol.

Echamos la harina y damos unas vueltas para que ésta se cocine, por último vamos poco a poco introduciendo la leche mientras damos vueltas. Lo que intento es hacer una especie de bechamel para que el relleno de los canelones quede más jugoso, hay que tener en cuenta que la carne de cocido suele quedar bastante seca y no queremos que se nos haga una pelota en la boca al comerlo. Una vez está preparado nuestro relleno, añadimos un poco de la salsa de tomate. Pimentamos, cuidado con la sal, ya que la carne ya tendrá su punto de sal desde el momento que la hemos cocido anteriormente para la preparación de donde nos haya sobrado.

Para rellenar los canelones es mejor dejar enfriar un poco la masa, así se trabaja más fácil. Así pues un poco de relleno, una tira de pimiento y enrollamos.

Seguramente os sobrará relleno. Se puede congelar y usar otro día, por ejemplo para hacer una lasaña.

En una fuente habremos puesto el tomate como base.

Encima vamos colocando los canelones después napamos con la bechamel, receta que haremos otro día. Casualmente en su programa de ayer David De Jorge hizo una receta de bechamel baja en calorías que me pareció muy interesante y que un día probaremos.

Finalizamos espolvoreando con un poco de queso por encima, tipo enmental o mozarella y a gratinar.
El resultado final…pues os lo dejo a la imaginación, sobretodo por que mi mala cabeza ha hecho que me coma el plato sin haberlo fotografiado.